El 6 de junio de 1761, y nuevamente el 3 de junio de 1769, varios cientos de astrónomos en todo el mundo apuntaron sus telescopios al cielo para ver a Venus atravesando el Sol. Olvidaron sus diferencias religiosas, nacionales y económicas para unirse en lo que fue el primer proyecto científico global. Esta es su historia.

Andrea Wulf

Es una especie de eclipse, el tránsito de Venus se da cuando este planeta pasa justo entre el Sol y la Tierra. En 1716, el astrónomo británico Edmund Halley sabía que este tránsito ocurría cada 105 años (en dos fechas espaciadas por 7 años) y que su observación juiciosa ayudaría a comprender mejor la magnitud del sistema solar; también sabía que no llegaría vivo al próximo tránsito –que sucedería en 1761– por eso dejó instrucciones y un mapa detallado de lo que los astrónomos del futuro debían hacer.

Y entonces lo hicieron; científicos de todo el mundo leyeron las instrucciones de Halley y trazaron mapas, hicieron planes, redactaron cartas, consiguieron recursos, lidiaron como pudieron con la geopolítica y se ubicaron en lugares estratégicos para ver un punto oscuro minúsculo atravesar el Sol. El libro En busca de Venus, de la escritora Andrea Wulf, cuenta la historia de hombres que juntos lograron una de las primeras y más importantes colaboraciones científicas. 

Leer este libro es entrar en un documento preciso y lleno de detalles de la aventura compleja que vivieron estos astrónomos, que tenían en contra no solo las nubes que podían interponerse entre lo que deseaban ver, sino guerras, enfermedades, egos y burocracias. Algunos se quedaron estancados en el camino, otros tuvieron que parar al ver barcos enemigos que se acercaban, hay quienes organizaron la expedición pero no pudieron embarcarse nunca y les tocó ceder la observación y unos más que tuvieron que sortear incendios e intentos de naufragio. 

En busca de Venus es también un texto para entender la Ilustración y ese afán que se gestó con mayor ímpetu en el siglo XVIII y que llevó a los seres humanos a obsesionarse con entender el mundo. El relato deja ver cómo este hecho de aparente interés científico se convirtió también en un símbolo de poderío en la política, un interés cotidiano por el cielo y una obsesión para la comunidad científica unida y consolidada alrededor de un solo propósito: ver el tránsito y hacer ciencia en torno a él.

En busca de Venus
Andrea Wulf
Taurus Editorial
396 páginas