52 años después de la Misión Apolo 11 en la Luna, el 20 de julio de 1969, ¿cuáles han sido los beneficios para la humanidad de tal aventura?

La Era del espacio, que se inició en 1957 con el primer satélite artificial, el Sputnik,  realizó la mayor hazaña en la historia de la humanidad: el viaje a la Luna. A precios actuales se estima que el programa Apolo costó unos 250 mil millones de dólares e involucró directamente a más de 400.000 personas. ¿Se justificó esta inversión?

En primer lugar, la misión Apolo 11 demostró que es posible viajar a otros mundos, y regresar a la Tierra. Aunque la Luna está apenas a tres días de viaje, estos eventos abrieron la puerta para la exploración humana de todo el Universo. 

Además, las misiones Apolo completaron una amplia gama de experimentos científicos en la superficie lunar y desde la órbita. Seis estaciones científicas fueron ubicadas en la Luna con monitores de viento solar, medición de los posibles flujos de calor en el interior de la Luna y registros de la actividad sísmica. Un total de 382 kilogramos de material de seis ubicaciones lunares únicas y científicamente significativas fue traído a la Tierra, y su análisis químico y radioactivo permitió entender mucho mejor la historia del satélite natural. Además, durante las misiones Apolo se tomaron casi 30 mil fotografías de alta resolución que registraron sus características con gran detalle. 

Sin embargo, la utilidad de las misiones Apolo y de todo el programa espacial fue mucho más lejos, pues produjo múltiples beneficios sociales y notables aplicaciones para nuestra vida cotidiana. Las actividades de la ciencia espacial cubren las fronteras de casi todas las áreas con impacto en aplicaciones específicas en muchos campos. Los satélites son fundamentales para el desarrollo de las telecomunicaciones y el estudio de nuestro planeta. La Era del espacio también nos legó paneles solares, nuevas terapias medicinales, materiales livianos, sistemas de purificación de agua, innovadoras tecnologías de la información, computadores, sistemas gps y mucho más. Internet, los teléfonos celulares y las redes de información modernas son derivaciones directas de la carrera espacial.

Además, el espacio es un entorno único e inspirador que exige una innovación rápida y nuevas formas de pensar con poca tolerancia al error, por lo que estimula la creatividad y la invención tecnológica. Los programas aeroespaciales indujeron la cooperación entre naciones y entre comunidades científicas y culturales, y atrajeron a miles de jóvenes hacia la ciencia. También permitieron entender mejor nuestro mundo y nos brindaron nuevas perspectivas acerca de la humanidad en el universo. 

El programa Apolo representó uno de los más grandes hechos históricos de la humanidad. Todos sus objetivos se lograron: conocimiento de la Luna, la Tierra,  el sistema solar y la tecnología del viaje espacial. Su influencia fue decisiva en el desarrollo de la infraestructura de los grandes planetarios en los años 60 del siglo pasado, así como el Planetario de Bogotá, una inspiración de sus realizadores, gracias al viaje a la Luna.