El Jaguar Azul, Neb-toshi, era muy escurridizo y volátil, pero los Noanayómang tuvieron que aprender a leer sus huellas de día y de noche cada vez que, desplazándose sigilosamente en la Sierra, dejaba la huella de su cuerpo o de una de sus garras en la supersuperficie terrestre o en el firmamento.

 

La palabra kogui viene de tigre, jaguar. La comunidad acogió ese nombre porque se consideran a sí mismos hijos del jaguar y este animal, fuertísimo y misterioso, es el símbolo totémico de su cultura. Tal vez por eso, el animal que persiguen los duendes Noanayómang en Tras las huellas del jaguar azul es un jaguar azul. Lo hacen siguiendo sus huellas relucientes en la Sierra Nevada de Santa Marta pasando por las ceibas, las rocas, el mar y las montañas. 

Los duendes Noanayómang se han dedicado a cazar estrellas y a guardar su lugar en las llamadas piedras de agua, que para los kogui son cristales de roca tipo cuarzos puestos en su lugar para producir el agua y proteger los ríos. Ese es el lugar de partida y de encuentro, a partir de allí se hila un camino que traza a través de palabras como lealtad, multiplicidad, ternura, valentía, libertad e igualdad y se va abriendo a medida que se van respondiendo preguntas como ¿Cómo se hace la Tierra? ¿Cómo se hizo la gente cuando no había nada de gente en el mundo? ¿Cómo nace el cultivo? ¿Cómo nace el equilibrio?  ¿Cómo nace la medicina? ¿Qué estaba primero? ¿Qué forma tiene el universo? 

El destino es el que marque el jaguar en la superficie terrestre pero también en un firmamento delimitado por la constelación de estrellas Uxa, el hexágono celeste. Este hexágono está hecho a partir de las Pléyades pasando por Sirius, Alhena, Capella, Zaurak, Canopus, Aldebarán y la Constelación de Orión, todos estos se convierten en estaciones y en vistazos del misticismo con el que los duendes van alcanzando su cometido.

Es un libro libre. No tiene pretensiones de encerrar en sus páginas el acervo mitológico y lingüístico de los kogui, pero sí hace una interpretación que recoge las historias sobre las que se imagina en esta comunidad y también usa sus palabras –luego recogidas en un glosario– para que no se conviertan en narraciones lejanas para sus artífices, sino en una divulgación cercana a la fuente. La historia está contada con esas palabras, pero también con ilustraciones coloridas y abstractas que llevan a un viaje en sí mismas. 

 

Tras las huellas del jaguar azul
Luz Myriam Gutiérrez
Viento Ediciones
80 páginas