Indudablemente, una de las formas de energía más apreciadas actualmente por la humanidad es la eléctrica. Un porcentaje muy elevado de la tecnología que se desarrolla y utiliza todos los días en el planeta depende de ella para funcionar. Se puede decir con total seguridad que hoy en día la electricidad mantiene con vida a la especie humana.

Así como la energía eléctrica es importante sobre la superficie terrestre, también lo es en el espacio exterior, específicamente en la Estación Espacial Internacional, un proyecto de colaboración internacional que funciona como laboratorio de investigación en microgravedad permanente. La ISS -por sus siglas en inglés- requiere de grandes cantidades de electricidad para la ejecución constante de experimentos, las comunicaciones, la navegación, el funcionamiento de todos los equipos de abordo, y en general para mantener a los astronautas y cosmonautas con vida mientras desarrollan un sinfín de actividades.

Debido a la naturaleza de la ISS y su órbita alrededor de la Tierra, una de las mejores formas de obtener energía para convertirla en electricidad es a partir de la radiación solar. La estación cuenta con paneles solares que son capaces de convertir directamente la radiación del sol en aproximadamente 160 kilovatios de energía eléctrica aprovechable para la nave y todo lo que se necesite en su interior. Los primeros paneles solares de la estación fueron instalados en diciembre del año 2000 con una vida útil estimada de 15 años. En este momento ya completan más de 20 años en operación continua, y aunque todavía están operativos y funcionan bien, ya se han evidenciado signos de desgaste y degradación normales para este tipo de dispositivos con todo ese tiempo de servicio a cuestas, según la agencia espacial NASA.

Dado el envejecimiento normal de estos importantes dispositivos de la estación, fue necesario planear su oportuno recambio que dio inicio durante el verano de este año, y que se extenderá por un par de años más. La tecnología utilizada para los paneles se denomina ISS Roll-Out Solar Array - iROSA, que básicamente es un rollo que al ser instalado adecuadamente, se desenrolla como un tapete en el espacio para capturar la luz solar que es convertida en energía eléctrica y almacenada en baterías de iones de litio. Estos paneles son más pequeños y eficientes, proporcionando un aumento de energía del 20% al 30%.

Los paneles solares y todos los demás elementos necesarios para este delicado trabajo de recambio llegaron recientemente a la ISS como parte de la 22ª misión de servicios de reabastecimiento comercial de SpaceX a la estación. Hace parte de un contrato de la NASA adjudicado en 2016 que contempla nueve vuelos asignados a SpaceX.

Para la instalación del primer módulo de paneles solares fue designado el astronauta de la NASA Shane Kimbrough y el astronauta de la Agencia Espacial Europea - ESA Thomas Pesquet, quienes concluyeron su caminata espacial el 20 de junio a las 18:10 UTC, después de 6 horas y 28 minutos de trabajo. Esta fue la octava caminata espacial del año fuera de la Estación Espacial Internacional, en la que los dos astronautas completaron con éxito el despliegue de la nueva matriz solar.

Después de esta operación, Kimbrough y Pesquet atornillaron el panel en su lugar y conectaron los cables a la fuente de alimentación de la estación para completar el despliegue. Además, los astronautas alistaron los equipos necesarios para liberar el segundo iROSA para su instalación que se realizará tentativamente el 25 de junio.

De manera paulatina, la NASA seguirá aumentando la densidad de energía disponible en la ISS para garantizar que se mantenga un suministro suficiente para las demostraciones de tecnología de exploración de la agencia diseñadas para el programa Artemis, que busca llevar a la primera mujer y primera persona negra a la Luna, además de prepararse también para misiones de larga duración al planeta Marte.

 

Escrito por: Milton Carvajal