Debajo de mí, el núcleo de fuego desde el que se expulsó esta masa, chirriante y gruñona, de roca plutónica; por encima, el aire azul; y entre el fuego de la roca y el fuego del sol, derrubio, tierra y agua, musgo, hierba, flor y árbol, insecto, ave y bestia, viento, lluvia y nieve: la montaña total.

Nan Shepherd

La escocesa Nan Shepherd escribió tres novelas que la hicieron famosa y luego no escribió más, pues las palabras se le habían escapado. “En la vida se llega (yo, al menos) a esos lugares mudos. Supongo que no puede hacerse nada salvo seguir viviendo. Tal vez las palabras aparezcan. O tal vez no. Y, si no aparecen, supongo que tendré que conformarme con ser muda. Al menos no gritar por el mero hecho de hacer ruido”, escribió en una carta. Sin embargo, años después las palabras sí volvieron, disminuidas e intermitentes pero aún así, a gotas, le permitieron escribir este libro sobre su tránsito por la montaña.

Su decisión cuando no encontró cómo escribir fue dedicarse a escalar y caminar la cordillera de los Cairngorms, una cadena perteneciente a las Tierras Altas de Escocia. Algunos recuerdos de ese lugar que recorrió por años los consignó en este libro que permaneció en un cajón casi 50 años antes de ser publicado. Lo que narra en La montaña viva es su paso expansivo y perseverante por los Cairngorms, es su ejercicio juicioso de poner su cuerpo para palpar la tierra, el agua, la roca y el viento. 

Sheperd no sintió tantísima curiosidad por el afuera, su vida transcurrió casi completa en la ciudad de Aberdeen y sus alrededores. Esto le permitió conocer su entorno con tanta minucia que se convirtió en una localista; no necesitó cruzar fronteras para resolver sus curiosidades y fortalecer su mirada, que solo leyendo La montaña viva puede reconocerse como una que se despliega y se hunde, que no permanece en la superficie. 

Cada página de este libro es como un pedazo de un paisaje que va cayendo frente a la mirada del lector. Usa como hilos la botánica, la geología, el senderismo, el alpinismo y su gran capacidad de escribir lo que una vez observó para crear el entramado de una historia que es la suya y la de sus pies y la de estas montañas que fueron las testigas del retorno de las palabras. 

La montaña viva
Nan Shepherd
Editorial Errata Naturae
189 páginas